top of page

TODOS A VOTAR, NECESITAMOS UN CAMBIO

Se vienen las elecciones más grandes de la historia de México. Más de 97 millones de mexicanos vamos a elegir presidente, gobernadores y otros puestos importantes. Los próximos seis años dependen en gran parte del resultado de este 2 de junio. ¿Cómo han sido estos seis años de gobierno? ¿Conviene que siga o necesitamos un cambio?

Personalmente me preocupa cómo se han manejado los temas importantes para nuestro país en este sexenio.

Me preocupa el fracaso rotundo de la estrategia de seguridad nacional. El primer deber del Estado es proteger a sus ciudadanos. Este sexenio no pudo disminuir la cantidad de homicidios. Este sexenio acumuló 180 mil homicidios, un promedio de 82 asesinatos diarios, 3 asesinatos cada hora. La inmensa mayoría fueron perpetrados por crimen organizado. No es válido decir que se trata de un problema heredado y menos después de seis años de mandato. Todo presidente hereda todos los problemas del país para resolverlos o intentar resolverlos. En estos años no hubo estrategia de seguridad, y si se le llama estrategia a los “abrazos, no balazos”, se trató de una sarcástica burla para todo el pueblo mexicano que solo recibió balazos. Se trató de un gobierno demasiado amistoso con el crimen organizado: visitas a la mamá del Chapo, liberación del hijo del Chapo en 2019, petición de la liberación del Chapo Guzmán. Hasta el momento van más de 30 candidatos a puestos de elección asesinados en diferentes estados de la República. Raramente se da con los autores materiales, casi nunca con los intelectuales de los crímenes. No hay voluntad.

Me preocupa que el ejército haya sido usado en tareas que no le corresponden y que haya dejado su misión fundamental de garantizar la seguridad de la nación y se haya dedicado a diseñar y construir aeropuertos, trenes, puertos, bancos, farmacias…

No fue un gobierno que colocara personas en puestos claves por su preparación o competencia, sino por su afiliación política y docilidad al mandatario.

Preocupa la sumisión que se impuso a la bancada de Morena, lejos de la lealtad, se convirtieron en dóciles corderos que aprobaban todo lo que mandaban de arriba. No representaron al pueblo, sino la voluntad de Palacio Nacional.

Me preocupa el mal manejo de la economía, que no resultó nada austero. Recordemos la venta con pérdidas del avión presidencial; el alto costo de la cancelación del nuevo aeropuerto, que sería en este momento el aeropuerto más moderno e importante de América Latina; la construcción del aeropuerto AIFA, alejado de la CDMX, sin apenas actividad; la construcción de la refinería Dos Bocas (su costo se calcula en 16 mil millones de dólares, el doble del presupuesto inicial) y que no refina; tenemos el Tren Maya (costo inicial de 120 mil millones de pesos, costo final de 500 mil millones de pesos), que no es seguro y casi nadie usa; el apoyo multimillonario a un Pemex decadente; las sucursales del Banco del bienestar en lugares remotos, muchos de ellos abandonados; la costosa compra de Mexicana de aviación, que difícilmente será rentable. Este gobierno desaprovechó el fenómeno del nearshoring (relocalización de empresas extranjeras). Las remesas ni la fortaleza del dólar han sido logros de este gobierno, tienen otros orígenes coyunturales. Es un hecho que el factor de inseguridad ha ahuyentado la inversión extranjera. En 2024 el endeudamiento neto del país es de 1.9 billones de pesos (millones de millones), más del doble que otros sexenios: un gobierno para nada austero.

También es muy preocupante el desprecio de este gobierno por la ciencia y la investigación. En un mundo donde los países avanzados apuestan por la tecnología, se ha castigado el presupuesto para investigadores (Alemania tiene alrededor de 600 mil investigadores; Argentina cuenta con 99 mil, mientras que México tiene 36 mil).

Es muy preocupante que este gobierno se haya caracterizado por encubrir criminales o prófugos de la justicia como Evo Morales, Nicolás Maduro; dando asilo al expresidente de Ecuador Jorge Glas; preocupan sus compromisos con el régimen cubano, bastante caro el apoyo petrolero a cambio de médicos cubanos.

Preocupa el aspecto marxista que toma el gobierno de México. No es de extrañar, porque el socialismo es un marxismo disfrazado de democracia. Quienes advertían al inicio del sexenio que nos convertiríamos en un país comunista, no exageraban. No somos todavía un país comunista, pero estamos claramente en “inercia hacia”. El presidente y su partido Morena pertenecen al Foro de Sao Paulo (agrupación de marxistas latinoamericanos posterior a la caída del muro de Berlín), también pertenecen al Grupo Puebla (grupo de líderes socialistas-marxistas hispanos). Ese marxismo latente y que emerge en odio al neo liberalismo y a los conservadores, ha estado presente en las mañaneras y en los nuevos libros de texto de la SEP, en el uso de los pobres y en su actuar acaparando poder y en hostilidad contra sociedad civil organizada y sector empresarial.

Otro tema muy preocupante es el de la educación. Se destruyó la reforma educativa, que con sus más y sus menos, combatía el cáncer de los sindicatos de maestros, las plazas heredadas, la insuficiente capacitación y medición de resultados. Segundo, este gobierno convirtió los programas y libros de texto en vehículos, no de ciencia, sino de ideología, ideología de izquierda con exaltación de guerrilleros, obscenidades y mucha ideología de género (que tanta raíz marxista tiene). Es una vergüenza que en la prueba PISA México haya quedado en el lugar 36 de 37 de los países de la OCDE.

Sobremanera preocupante es el ataque constante y sistemático del gobierno a los pilares de la democracia. Ataques al INE, quitándole presupuesto e interviniendo directamente en la asignación de los consejeros; ataques de igual manera a la SCJN, quitándoles recursos y, cuando no se doblegan ante sus peticiones, apoyando a un Ministro que hoy tiene acusaciones formales sobre la presión que ejercía en otros jueces para favorecer la línea del gobierno; proponiendo la modificación de la Constitución para que los jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial sean elegidos “de manera directa por el Pueblo”.

Preocupa el uso descarado de la situación de pobreza de tantos mexicanos para la consecución de votos para Morena. Entrega directa de recursos, a través de los Bancos del Bienestar (dirigidos por el ejército), porque les conviene que haya pobres, pero si esos pobres se superan y pasan a clase media con educación, ya no.

Preocupa la corrupción permitida y ocultada en este gobierno. Como botón de muestra tenemos a los mismos hijos del mandatario, que en seis años pasaron de estar sin trabajo a ser empresarios millonarios.

Preocupan muchos temas más: la nula inversión en agua, fondo nacional para desastres, cancelación de medicinas contra el cáncer, la presión contra libertad de expresión, el alto número de periodistas asesinados (48 víctimas), la nula política exterior en un mundo globalizado, la carencia de sensibilidad con las madres buscadoras y con las mujeres en general, los migrantes, etc.

Y por último, muy grave ha sido la división de la sociedad mexicana, que se ha logrado estigmatizando a los que tienen una visión diferente, convirtiendo a millones de mexicanos en sus adversarios llamándolos “fifís”, “conservadores”, “neo liberales”. No es problema menor, esto genera una carga muy negativa de polarización, contraposición, lucha, ambiente de revolución; cuando la figura del presidente debía ser factor de unidad nacional…

Este dos de junio tenemos tres opciones, en realidad, una. La candidata puesta por el presidente significa más de lo mismo, y el candidato de Movimiento Ciudadano en los hechos funciona para quitar votos a la oposición representada por Xóchitl Gálvez. Quizá Xóchilt no tenga toda nuestra visión política ni todos nuestros valores, pero sí representa la opción viable de cambio para que México retome el camino de la seguridad, de la democracia y del crecimiento sólido.

Las marchas por la democracia, las marchas a favor del INE nos muestran que somos muchísimos los mexicanos que queremos otro rumbo, que queremos un México seguro y próspero de verdad. La solución está en nuestra participación total este 2 de junio. Salgamos a emitir nuestro voto, libre y soberano. Por nosotros, nuestros niños y el futuro próximo de nuestro querido México.


Gustavo Aguilera Jiménez

Comments


bottom of page