Polémica sobre la bendición a uniones de personas del mismo sexo

Mtro. Gustavo Aguilera Jiménez*


En los medios de comunicación se ha desatado un debate sobre las bendiciones a personas del mismo sexo por parte de un grupo de sacerdotes y prelados de la Iglesia Católica en Alemania.



Podemos distinguir tres hechos:


Primer hecho: Un grupo de obispos alemanes, liderados por el presidente del episcopado alemán, envía una consulta al Vaticano preguntando si es posible o no bendecir uniones homosexuales en la Iglesia Católica.


Segundo hecho: El Vaticano emite, el 15 de marzo de 2021, una respuesta a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con el visto bueno del Papa Francisco. El breve documento declara que

  • “... no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio”.

  • Más adelante añade que “la bendición de las uniones homosexuales no puede ser considerada lícita, en cuanto sería en cierto modo una imitación o una analogía con la bendición nupcial”.

  • Después precisa: “no excluye que se impartan bendiciones a las personas individuales con inclinaciones homosexuales, que manifiesten la voluntad de vivir en fidelidad a los designios revelados por Dios, así como los propuestos por la enseñanza eclesial, pero declara ilícita toda forma de bendición que tienda a reconocer sus uniones”.


Tercer hecho: El 10 de mayo de 2021, algunos sacerdotes y agentes pastorales de la Iglesia en Alemania, en clara desobediencia al Papa y a la doctrina católica, han bendecido parejas homosexuales en un evento titulado “El amor gana”. Este evento ha contado con el apoyo de varios obispos como el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Georg Bätzing.


¿Es esto un cisma? Dado que no se trata de una actitud de toda la Iglesia Católica en Alemania, podemos decir que no es un cisma en el estricto sentido de la palabra. El número de sacerdotes, agentes pastorales y obispos disidentes no representa ni el 2%. Hay que tener en cuenta que, desde hace años, en la Iglesia Católica en Alemania se gestan movimientos de independencia respecto a Roma. Quizá influidos por el ambiente luterano en que viven.


En el tema de las uniones homosexuales, la doctrina católica está en perfecta consonancia con la revelación de Dios en la Sagrada Escritura y con una sana antropología integral. Tenemos constancia de esto en múltiples documentos del magisterio que abordan estos temas en los últimos cuarenta años. Aquí cito algunos:

  • Teología del Cuerpo. Se trata de 130 catequesis predicadas por san Juan Pablo II de 1979 a 1984 en las que afirma, entre otras cosas, que el cuerpo es sacramento del alma y que el hombre fue creado para la mujer y la mujer para el hombre, en un plano corporal y espiritual. Habla del sentido esponsal del cuerpo que solo tiene sentido en la diferencia complementaria de cuerpos y personas.

  • Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, es un documento esclarecedor elaborado por la Congregación para la Doctrina de la fe, firmado en 1985 por el entonces Card. Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI. Expone argumentos sociológicos, antropológicos, jurídicos y teológicos explicando por qué la legalización de uniones de personas del mismo sexo es incompatible con la verdad del matrimonio y la doctrina católica.

  • Catecismo de la Iglesia Católica, elaborado por indicación de san Juan Pablo II en 1997, con el trabajo de investigación y revisión del Card. Joseph Ratzinger. El tema de la homosexualidad queda explicado con caridad y verdad en los números 2357-2359. Se recuerda que no es pecado sentir la inclinación, en cambio sí lo es mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Habla del llamado que tienen a vivir en castidad, como todo cristiano.

  • Aparecida, documento final de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, aprobado por Benedicto XVI en 2007. En el número 40 dice que la orientación sexual debe ir en conformidad con nuestro sexo biológico.

  • Amoris Laetitia, exhortación apostólica escrita por el Papa Francisco en 2016. En el número 56, el papa escribe que sexo y el género no se separan, solo se distinguen. No es válido en la doctrina católica elegir un género diverso al del propio sexo biológico, esto también se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2332.

  • Varón y mujer los creó, documento de la Congregación para la Educación Católica, publicado en 2019. Ratifica que Dios creó al género humano con una “diversidad” binaria y complementaria única: hombre y mujer. Todo el documento analiza y explica por qué la ideología de género no es compatible con la doctrina católica ni con una sana antropología.


La lista de documentos emitidos sobre el tema de parte de las conferencias episcopales sería interminable.



Las afirmaciones de la doctrina de la Iglesia están sustentadas en razones filosóficas y científicas. ¿Por qué el no a equiparar uniones del mismo sexo al matrimonio (hombre-mujer)? Porque las uniones del mismo sexo son antropológicamente incompletas e incoherentes. Están basadas solo en atracción, afecto y sentimiento. Carecen de la complementariedad natural de los cuerpos, no hay compatibilidad fisiológica. En los humanos, los órganos sexuales masculinos están diseñados para interactuar, en perfecto acoplamiento, con los órganos sexuales femeninos, con una finalidad concreta de unir y procrear. Las parejas del mismo sexo no pueden hacer la donación completa, llamada a transmitir la vida, como lo dicta la naturaleza. Las parejas del mismo sexo no pueden darle al hijo la figura paterna y materna tan necesaria para la consolidación de su identidad.


La pastoral de las personas con atracción al mismo sexo es un desafío, porque son hermanos que se deben acoger con “respeto, compasión y delicadeza” (CIC 2358) y a su vez, se les debe presentar completo el designio de Dios para ellos, en su vocación heterosexual originaria. Y todo esto en contra de la corriente cultural creada por la ideología de género.


*Filósofo con Maestría en Ciencias de la familia, estudios de Bioética y Teología del Cuerpo, candidato a Doctorado en Desarrollo Humano, docente universitario, conferencista y escritor católico.