LA VIRGEN DE GUADALUPE

Actualizado: 11 de dic de 2020

El Acontecimiento Guadalupano generó un Pentecostés de ocho años


En 1521 se consumó la conquista de Tenochtitlán después de tres años de asedio de los españoles ayudados por los Tlaxcaltecas y otras tribus. Tres años después, llegaron los primeros misioneros a México. Su labor no fue fácil porque encontraron una gran resistencia en los moradores de estas tierras. El mal testimonio de los españoles, sumado a la natural resistencia a cambios tan profundos de cultura, hacían casi imposible los bautismos. Fray Juan de Zumárraga, nombrado primer obispo de México, llegó a la capital hasta 1528 y en una carta a los Reyes Católicos les dice que si Dios no pone remedio, "esta tierra está a punto de perderse para siempre".

Dios pone remedio mediante las apariciones de la Virgen María en el cerro del Tepeyac. Del 8 al 12 de diciembre de 1531 se presenta María Santísima al indio Juan Diego (investigaciones de más de un siglo han confirmado la existencia y santidad de este personaje, canonizado por San Juan Pablo II en el 2002). La Virgen pide al indio Juan Diego ir con el obispo y pedirle que le construya un templo para prodigar desde él su amor y ternura (la Virgen reconoce la autoridad de la Iglesia al enviarlo con el obispo).

Las narraciones del Acontecimiento Guadalupano más cercanas en el tiempo son las del Nican Mopohua, un hermoso escrito en náhuatl. La copia más antigua que conservamos se encuentra en la Biblioteca Pública de Nueva York, y los expertos en códices afirman que es de 1545 - 1548 aproximadamente.

El bello relato del Nican Mopohua narra cómo el obispo Zumárraga pide una señal y la Virgen envía a Juan Diego a la punta del cerrito por unas rosas, que no se daban ahí ni por la zona, ni por la época. Cuando Juan Diego despliega su tilma ante el obispo mostrando las rosas, se obra otro prodigio que perdura hasta nuestros días: se plasma en la burda tilma hecha de ixtle (tipo de mecate) la bella imagen de una Virgen morena, llena de símbolos y mensajes para los indígenas.

La sola conservación de la tilma es algo inexplicable. Antes de 1531 los indígenas en general eran muy reacios a la fe, pero en los siete años que siguieron a las apariciones de la Virgen, hubo ocho millones de indios que abrazaron la fe católica. Todo indica que la imagen de la Virgen de Guadalupe es todo un códice para ellos. Los expertos en cultura azteca nos dicen que el cabello largo significa "virginidad"; el vestido verde-azul significa "realeza", el ropaje de Moctezuma es del mismo color; el cinturón negro anudado sobre el vientre significa "embarazo"; un broche es símbolo de "consagración"; en el vientre se encuentra dibujada una flor Nahui Olin, que simboliza "el Sol" y el círculo en medio, "Dios". Para ellos el mensaje fue muy claro: "Una Virgen, emperatriz, consagrada, está embarazada y tiene al Dios Sol (verdadero Dios por quien se vive) en su vientre, quiere fundar un nuevo pueblo lleno de vida y de verdad".

La predicación de Pedro en Pentecostés, como nos narran los Hechos de los Apóstoles, provocó que tres mil personas abrazaran la fe en un día. El Acontecimiento Guadalupano logró que hubiera un pentecostés diario, durante siete años y más.

Cuando en el siglo XVIII mostraron al papa Benedicto XIV una pintura de la Virgen de Guadalupe, se enterneció y exclamó la famosa frase: "Non fecit talliter omni nationi" ("No hizo cosa igual con ninguna otra nación"), citando un salmo de la Biblia.

En la encrucijada del nacimiento de la Nación Mexicana se encuentran indiscutiblemente las apariciones y el Acontecimiento Guadalupano. La nueva raza mexicana, mezcla de otras dos, tiene sus raíces en el Tepeyac. Hoy parece que México avanza a una secularización y a un alejamiento de su origen. ¡Santísima Virgen de Guadalupe, Reina de nuestra Patria, ruega por todos los mexicanos!

Mtro. Gustavo Aguilera Jiménez



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