• Mtro. Gustavo Aguilera

¡AÑO NUEVO, VIDA NUEVA!


Todos soñamos con una vida plena. Al inicio de un nuevo año surgen muchos propósitos, pero que no impactan de forma profunda en nuestra vida.

Necesitamos hacer un plan de vida, más que unos cuantos propósitos fotocopiados cada año. Y este plan de vida debe abarcar todas las dimensiones de nuestro ser.



Dimensión física: Dormir al menos las siete horas y media, como recomiendan los expertos (¡y nuestras ojeras!). Desayunar fuerte, comer normal y cenar ligero (¡lo contrario de lo que hacemos!). Hacer al menos treinta minutos de ejercicio al día. Visitar bosques, prados, montañas, lagos, ríos al menos una vez cada quince días (¡estamos hechos para la naturaleza, no para el asfalto!).

Dimensión mental-emocional: Un comportamiento ético da paz emocional. Amar a los seres cercanos nutre el corazón, perdonar a los que nos hacen mal, también. Saber pedir perdón. Hay que reconocer nuestras emociones y ponerles nombre. Pero no dejar que ellas nos manejen, tener autocontrol.

Dimensión espiritual: Entrar en contacto a diario con Dios. Ser agradecidos y ubicados: somos creaturas, Él es nuestro Creador. Nos ayudará mucho tratar de seguir sus instrucciones (mandamientos), pues nos harán felices de verdad.

Dimensión familiar: Dedicarle tiempo al matrimonio, centro, raíz de la familia; tiempo a los hijos (cantidad y calidad, si no, no vale); convivencia (hacer una comida al día en familia), apoyo, de nuevo: saber perdonar y pedir perdón.



Dimensión amistad: Se vale seleccionar amigos, pues es verdad que “dime con quién andas…”, y también lo que nos repiten en los talleres de superación: “júntate con gente exitosa, aléjate de la gente tóxica”. Salir con amigos es terapéutico. Deberíamos hacerlo al menos una vez por semana. Cuando convivimos con amigos, nos conocemos más, hacemos más fuerte nuestras redes de apoyo, aprendemos de lo que les pasa a los demás y tomamos ideas y contactos de negocios…

Dimensión laboral: De preferencia, trabajemos en lo que nos gusta, si no, tratar de que nos guste nuestro trabajo. Para ser exitosos en el trabajo hace falta ser organizados, ser disciplinados, pero sin dejar de ser creativos, hace falta saber trabajar en equipo. Para que nuestro trabajo sea trascendente, eso nos dé la energía de sobra, debemos saber responder las preguntas del círculo de Simon Sinek:

• ¿A qué se dedica o qué hace la empresa? (What?).

• ¿Cómo realizan su labor o qué procesos siguen? (How?).

• ¿Cuál es la misión de por qué hacen su labor? (Why?).

Dimensión social: Ser conscientes de que debemos mucho de lo que tenemos al trabajo de otros, que lo hicieron durante mucho tiempo. David Noel lo llama “hipoteca social”. Todos vivimos beneficiados socialmente de alguna manera. Localicemos las necesidades principales a nuestro alrededor, examinemos nuestros talentos y actuemos. Existe una felicidad profunda cuando ayudamos a los demás desinteresadamente y otra mayor cuando lo hacemos sin que nadie se dé cuenta.


Dimensión religiosa: Somos seres sociales y nos ayuda mucho vivir en comunidad nuestras creencias, compartirlas en grupo, en comunida. Una de las experiencias más hermosas de mi vida ha sido compartir mi fe, mi amor a Dios con otras personas. En las jornadas mundiales de la juventud se experimenta ese cielo de la comunión profunda con los demás, como hijos del mismo Padre.

Se vale soñar en un mejor trabajo, se vale hacer propósitos de dieta, gimnasio e inglés en este inicio de año. Pero concretar metas por dimensiones, nos darán un éxito de mayor impacto y por más tiempo. Equilibrará nuestra vida. ¡Feliz 2019!

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